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La crisis de Venezuela en 1902

 

Inglaterra y Alemania despluman a Venezuela mientras el Tío Sam mira.

Desde tiempos de la colonización las potencias europeas se sentían dueños del mundo. Esto sucedió desde tiempos de la llegada de los europeos a las costas de Madagascar y la costa Malabar en el siglo 15 y luego desde que desarrollaron la idea de que eran la punta de lanza de la civilización en la modernidad. 

Ahora, cuando miramos atrás sin los compromisos ideológicos de aquellos tiempos, hasta podemos pensar que hay un arco histórico definido por las migraciones de las tribus germánicas, desde finales del primer milenio hasta comienzos del tercer milenio en que estamos ahora. Alrededor de mediados del primer milenio los mongoles comenzaron a moverse en dirección occidental. Los germanos cruzaron el Danubio en la huida y se asentaron en todo el territorio de lo que será Europa. En cierto modo no se quedaron ahí.  El «descubrimiento» y la conquista de América, junto a la colonización del Oriente, todo eso puede verse como etapas migratorias de los germanos y otros grupos nórdicos. 

Las crueldades y atrocidades de los portugueses en la costa Malabar, por ejemplo, es cosa olvidada. Los holandeses y los ingleses no se quedaron atrás.

Colonias portuguesas en la India. En la década de 1660 los holandeses los desplazaron.

Bueno, quizás en aquellas localidades no olvidan. Pero para nosotros en Puerto Rico no hay porqué acordarse de eso, hasta ahora que lo menciono. Lo mismo puede decirse de toda la historia de la competencia abierta por ingleses y holandeses para arrebatarle los puntos de contacto y comercio a los españoles y portugueses. Si no lo hubieran hecho unos, lo hubieran hecho los otros. 

En ese contexto es que resulta interesante entrar a la historia del Caribe y su relación con la producción del azúcar y el tabaco. Primero fueron los ingleses en Barbados, que para montar el imperio comercial que pronto floreció ya tuvieron que traer una grandísima cantidad de mano de obra esclava. Los españoles en Jamaica establecieron también su producción de azúcar, pero enseguida llegaron los ingleses y la corona española ni se enteró. Al menos así me parece. Cuando lo piensa, hubo una relación entre los ingleses en Jamaica, Barbados y Virginia, todos en la producción de tabaco, algodón, azúcar. El algodón que se ve salvaje en Puerto Rico es un recuerdo del intento de trabajarlo aquí también. Pocos tampoco saben o recuerdan que en la primera mitad del siglo veinte circularon los cigarrillos puertorriqueños. Sólo que eran tabaco negro, algo que para las nuevas generaciones fue algo raro. En Europa, Turquía, Canarias, y así el tabaco negro puede ser mejor y más saludable que el rubio.

Los franceses se afincaron en la Martinica y hasta prefirieron intercambiar a Canadá por sus posesiones caribeñas en uno de esos tratados que dio fin a una de aquellas guerras. Lo mismo podríamos decir de los españoles, que prefirieron intercambiar la Florida por Cuba, cuando los ingleses se posesionaron de aquella isla. 

Para los tiempos de la Revolución Francesa y Napoleón, se vislumbró que la competencia giraría en torno a la producción industrial y los conocimientos de las matemáticas y las ciencias. Parte del secreto del triunfo inglés en Waterloo lo fue la superioridad del metal de los cañones ingleses. 

En 1821 el presidente James Monroe de los Estados Unidos proclamó que América era para los americanos. No sabe usted que «americano» en realidad quería decir «norteamericanos». Con todo y eso en 1870 los norteamericanos no tenían una Armada (un Navy) más allá de algunos barcos que fungían a manera de guardia costanera. Según Wikipedia en la armada de los Estados Unidos apenas había unos seis mil hombres. De hecho dio trabajo mover al Congreso a pensar en la importancia de la armada. La mentalidad de la época estaba orientada a la conquista del territorio del Oeste, más allá del río Misisipí. Con tanta extensión de tierra, qué necesidad había de defender las costas o de pensar en barcos y armadas. Además parecía que todo lo que «los americanos» necesitaban ya estaba en los territorios de los futuros Estados Unidos: oro, plata, bosques y madera, suma y sigue.

Entrados en la década de los 1880 gente como el Almirante Alfred T. Mahan reconocieron la importancia de moverse con autoridad en los mares. Los alemanes, por ejemplo, ya se dieron cuenta desde 1870, cuando se fundó la nación alemana. De inmediato comenzaron un programa de construcción de una armada que pudiese competir con Inglaterra. 

Entre tanto los norteamericanos trabajaron intensamente en la construcción de la infraestructura de ferrovías y trenes, cosa que los mantuvo bien ocupados. El conocimiento de los procesos de trabajar metales les llevó también a fabricar armas de repetición que se hicieron famosas: Winchester, Browning, Remington y Colt. 

Revólver Remington

Aun así, los franceses comenzaron una producción de rifles que al disparar no botaban humo, los famosos Lebel, también conocidos como «fusiles modelo 1886». Los alemanes no podían quedarse atrás y comenzaron su propia producción de rifles Mauser. Los españoles, por la razón que fuere, en vez de abastecerse de los franceses, compraron de los Mauser para sus tropas. En el 1898 tenían esa ventaja contra los norteamericanos. Pero el resultado de la guerra del ‘98 no dependió de los ejércitos de tierra, sino de las armadas navales. 

Los alemanes se dieron cuenta que para competir con Inglaterra había que conseguirse puntos de abastecimiento alrededor del mundo. De ahí la necesidad de adquirir colonias, aunque fuesen puntos perdidos en medio del océano, como las Malvinas. En Estados Unidos se dieron cuenta de la necesidad de desarrollar poderío naval gracias a dos incidentes. Primero fue el vejamen que sufrieron los norteamericanos cuando un grupo de marineros náufragos murieron a manos de los coreanos en 1871. 

Luego se dio algo parecido con los españoles. Los nacionalistas cubanos compraron un barco para comprar y transportar armas y municiones y traerlas para sus tropas en lucha por la independencia. Igual que en Puerto Rico, 1868 marcó el inicio de los esfuerzos por la independencia. Los cubanos venían con un fuerte contingente de hombres y armas, con una tripulación de británicos y norteamericanos que les manejaba la nave. Pero los españoles los interceptaron y los declararon piratas. El resultado fue que los miembros de la tripulación fueron ahorcados. Los Estados Unidos no pudo responder porque no tenía barcos ni armamentos. En ese momento una guerra contra España era impensable. Pero quién sabe hasta qué punto la memoria de este incidente quedó en el ambiente. 

Wikipedia informa que en aquel mismo momento (1873) había por casualidad un buque de guerra español anclado en el puerto de Nueva York. El gobierno de Estados Unidos se vio impotente porque no tenía nada que presentarle a ese barco, de haberse declarado la guerra.

Eventualmente el Congreso de los Estados Unidos reconoció la necesidad de un programa de construcción de barcos de acero movidos a vapor. Cuando llegó la guerra del 1898 ya tenían una armada.

USS Texas

El USS Texas y el USS Maine, por ejemplo, entraron en servicio en 1895. Sólo que al momento de botarlos al agua ya eran obsoletos, comparados con lo que ya estaban haciendo ingleses y alemanes.

El USS Texas pasó por un buen número de incidentes que dejaron entrever que su construcción no fue la mejor. Entre otras cosas se hundió en la bahía de Nueva York y hubo que reflotarlo, por ejemplo. Varios marineros se ahogaron en esa ocasión. Valga mencionar que hasta 1910 la mayoría de los marineros en estos barcos eran extranjeros porque no se conseguían norteamericanos dispuestos a entrar al servicio naval, ni que tuviesen los conocimientos necesarios.

Cuando uno ve esto uno puede hasta preguntarse hasta qué punto la derrota de la armada española en la guerra del ’98 no sería producto de verdadera incapacidad de parte de los españoles. También me pregunto si habrá alguna publicación en español que haya estudiado las condiciones de la marina española en aquel momento. Quizás los españoles también se durmieron en las pajas y no contaban con buques de guerra capaces de enfrentar a los bisoños norteamericanos. 

Unos años más tarde se dio la llamada «crisis» de Venezuela en 1902. Si uno piensa en el pésimo estado de la armada de los Estados Unidos, uno puede entender cómo el presidente Teodoro Roosevelt intentó mantenerse a distancia del asunto. La crisis se dio cuando el presidente de Venezuela declaró que no pagaría las deudas del país. Repudió todos los préstamos millonarios que tenía el país. De inmediato Inglaterra y Alemania enviaron sus barcos para obligar al gobierno a pagar. Eventualmente se incautaron de los ingresos aduaneros en Venezuela. 

Los alemanes bombardearon Puerto Cabello y el Fuerte San Carlos en Maracaibo. Los alemanes querían un bloqueo naval pacífico, pero los ingleses los persuadieron de un bloqueo de guerra.

Invito al lector a buscar información sobre este tema interesante de nuestra historia hispanoamericana. Invito al lector a mirar el tema desapasionadamente. No es asunto de hablar de "buenos" y "malos". No es asunto de justificar los propios prejuicios, tampoco. Ninguna infamia justifica respuestas infames. 

Aparte de eso, pienso que hemos de explorar el tema de las deudas y la dinámica del dinero a nivel internacional, en la historia. Invito también al lector a entrar por esos caminos. 



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