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Muñoz Marín y el ELA

 


Lo que sigue son unos apuntes a partir del artículo de Eduardo Lalo en El Nuevo Día de hoy 6 de febrero del 2021.
En la ilustración arriba se ve la propaganda de los que favorecieron la anexión de territorios. En Estados Unidos hubo una oposición fuerte a eso, al punto que los que estaban con Teodoro Roosevelt tuvieron que vender sus ideas para crear un imperio colonial.
Pero…el mismo Roosevelt tenía dudas y no estaba del todo con los que lo usaban de estandarte. La evidencia histórica está ahí.
Es un buen ejemplo de cómo hay que evitar crear narrativas maniqueas de "buenos" y "malos"; de conspiración de palacio y de cuartos oscuros.

No es lo mismo la idea y la realidad.

A veces cuestionamos la realidad y en realidad estamos montando una polémica con nuestra idea de la realidad. 

Es como cuestionar la vida en Suecia sin jamás haber pisado a Suecia. Hacer algo así es un ejemplo de alguien que monta una polémica con sus propias ideas (de Suecia) y no con la realidad misma de Suecia.

Algo así podemos decir de Muñoz y el ELA que él se inventó. Estamos montando polémica con nuestras propias ideas, no con la realidad de Muñoz y su tiempo.

Hablar de Muñoz y su tiempo es como hablar de Suecia.

La realidad siempre va de la mano de la circunstancia

Al menos eso pensamos a partir de la física del siglo veinte, hace cien años atrás: la realidad siempre se nos da de manera circunstanciada. Ese ser circunstanciado no es una idea; es la realidad misma.

A cierta temperatura las moléculas de agua se comportan de una manera y son hielo. A otras temperaturas las moléculas de agua se comportan de otra manera y son vapor. Sin la circunstancia de la temperatura, las moléculas de agua son nada. 

Pero la temperatura no es el único ingrediente físico entre los componentes que contribuyen a la realidad del agua. La dimensión social es otro ingrediente en el constituirse del agua como «realidad–con–nosotros». Pido perdón si estos guiones parecen pedantería. Esa no es mi intención. 


Parte de la dimensión social del agua es la importancia del agua. En el desierto del Sudán el agua tiene gran valor; es muy importante. En Venecia también es muy importante, pero su valía tiene otro signo, otro peso, otra manera de ser. 

Lo mismo podemos decir de los hechos históricos. 

No es lo mismo estar desnudo bañándose en su casa, que quitarse la camisa en medio de una sesión de la Legislatura. De la misma manera lo que es mentira en un contexto puede ser verdad en otro contexto. «Ya es amanece» y «Es ya el atardecer» son verdad y mentira en un mismo ambiente lumínico. El ambiente lumínico es el mismo, pero el momento del día es distinto.

"Amanecer en la playa" por Vicky Sapienza, Wikimedia Commons. Si no supiéramos del título, no sabríamos si es mañana o tarde.

El momento del día no es algo psicológico. Es real; es un elemento de la realidad. Sólo que no se concretiza sin un ser humano en un momento histórico particular. Hubo momentos en el pasado que no habían relojes, ni nociones exactas de la hora. La historia es también un elemento de la circunstancia que define los momentos y las cosas en el entorno humano.


Conclusión: hay una distancia de las ideas a la realidad. La distancia es aún mayor cuando va de los ideales políticos a la realidad. 

En adición a lo anterior hemos de tener en cuenta que las circunstancias son un ingrediente constitutivo de la realidad. La circunstancia es parte consustancial de la realidad. Más si se trata de realidades sociales y políticas. 

Hablemos de Muñoz

A saberse si Muñoz pensó en esto, pero es un hecho que los cara pálidas siempre fueron gente de lengua viperina. La lengua viperina es la que tiene forma de horquilla en las serpientes. 

Uno juzga lo extraño a partir de lo que le es familiar. Los norteamericanos que tomaron posesión de Puerto Rico entendían de habérselas con indios en las grandes praderas del Lejano Oeste. Allá fue que se inventaron lo de las reservaciones indias como «territorios no incorporados». Es un concepto jurídico que perdura hasta hoy, al que se le añadió la soberanía de las tribus sobre sus propios asuntos.

A lo anterior puede añadirse la historia trágica del trato del Congreso y de los representantes del poder en Washington, frente a las tribus de los indígenas. Es la historia de los tratados solemnes y juramentados que continuamente se rompieron y no se respetaron. 

Está el cuento de cuando los celtas invadieron a Roma y que los romanos, derrotados, ofrecieron comprarlos para que se fueran. Cuando estaban pesando los lingotes de oro del acuerdo, los romanos se dieron cuenta que los celtas estaban haciendo trampa con la balanza de pesar. Entonces se quejaron y el líder de los galos tiró su espada sobre la balanza diciendo Vae Victis, «Ay de los vencidos», equivalente a, «Los vencidos no tienen derechos». 

Ahora bien, aquí está el detalle que algunos analistas como Eduardo Lalo y Carlos Gallisá no registran bien. En un sistema autocrático uno puede lidiar con el jefe de los bandidos. Pero en una democracia como la norteamericana no hay jefe. Es una democracia que fue diseñada en su constitución para que nadie tuviera el poder suficiente para imponerse a los demás…colegas. 

Por eso, el tratado que hacían los indios, lo hacían con unos subordinados y administradores que de un año a otro cambiaban. Los nuevos que llegaban no necesariamente tenían que estar al tanto de que hubiese habido un tratado. Cuando venían a ver, esto se mezclaba con la codicia por los territorios y el prejuicio contra los indígenas. El resultado fue el genocidio y la multiplicación de injusticias.

Muñoz y Washington

Está el padre, Muñoz Rivera, que quizás se pensó que ir a Washington sería algo equivalente a ir a Madrid. Pero se encontró de seguro que los congresistas lo veían como un atrasado mental, sólo por su manera infantil de hilar pensamientos en inglés. Mientras que en Madrid fue asunto de lidiar con mentes obtusas y obcecadas en sus deseos de someter a Cuba y Puerto Rico (no olvidemos el contexto de la guerra de independencia cubana), en Washington se encontró con funcionarios que quizás lo vieron como el representante de alguna nación india. Y así mismo nos trataron a todos. 

Pero no fue asunto de alguien con intención de engañar. Fue más bien torpeza con trágicas consecuencias, las mismas torpezas que terminaron masacrando a los Cherokee. Invito al lector a leer la triste historia de ese pueblo-nación.

Veamos el asunto «desde abajo». De manera espontánea fijamos la atención a los hechos mirándolos «desde arriba», desde las ideas que nos hacemos de los hechos en abstracto, desde una distancia. Pero en vez de hacer eso, qué tal intentar de echar a un lado los prejuicios e imaginarnos cómo se ven las cosas desde el nivel de la calle, desde la perspectiva de los participantes. De esa manera no sólo podremos visualizar mejor la situación de entonces, sino que podremos enfocar mejor lo que sucede ahora.

La nacionalidad puertorriqueña que apenas despuntó a comienzos del siglo 19, pudo muy bien ser sofocada con la llegada de los norteamericanos. Si los norteamericanos se quedaron aquí, fue porque una buena parte de los puertorriqueños encontraron conveniente acomodarse a la situación. 

Imaginemos por un momento que Albizu hubiese prevalecido en su prédica nacionalista y que nos hubiésemos batido otra vez en la cuesta del Asomante al estilo de Toro Sentado y sus bravos de la llanura. Nada quita la posibilidad de un mini genocidio.

A diferencia de las tribus indias, nosotros, los puertorriqueños, buscamos la manera de "bregar" con el asunto. Nos dispusimos a ser "jíbaros jaibas". Con nuestra jaibería hemos formado un buen enredo a lo largo de los cien años, pero ahí vamos.

Específicamente, las clases dirigentes buscaron la manera de enfrentar la nueva situación. La historia de las clases dirigentes y su reacción al cambio de régimen en Puerto Rico, eso está esperando a que alguien lo haga. Esa es una historiografía que necesitamos. ¿Cómo fue que los grandes intereses comerciales criollos bajo España se adaptaron a la nueva situación? ¿Qué hizo, por ejemplo, la familia Serrallés de Mercedita; el Banco Crédito y Ahorro Ponceño (fundado antes del ’98) y otras grandes empresas análogas?

En ese contexto, la propuesta de Muñoz tuvo mucho sentido para los que otrora fueron grandes hacendados del café, de la caña, del tabaco, del tráfico de provisiones, y así. Albizu nunca contó con esa gente, excepto cuando al principio no se le conocía bien. Mi madre me contaba que las chicas aspiraban a que él las sacara a bailar en las actividades sociales del casino de Lares y de Utuado. Y aun así pronto hubo un distanciamiento respecto a él a medida que se dieron a conocer sus posiciones extremas. 

Valga también apuntar que al decir "confederados" de la nación norteamericana Muñoz, conjeturo, podría haber estado pensando en los pueblos que Roma consideraba foederati, confederados. Eran pueblos independientes, pero como estados clientes de Roma. El Estado Libre Asociado sería una forma de estar confederados con los Estados Unidos. 

Pero el ELA se desarrolló y se formalizó con los demócratas (Roosevelt, Tugwell, et al) y en el 1952 llegaron los republicanos al poder. Quién sabe cómo se hubiera podido seguir con el proyecto de haber seguido los demócratas en el poder. Con la llegada de Kennedy a la Casablanca Muñoz empezó a hablar de "Operación Serenidad" y la culminación del ELA. Pero todo eso quedó tronchado con el asesinato en Dallas. 

Entre tanto la pobreza y la miseria en Puerto Rico era terrible. Es miope mirar a la vida campesina de la primera mitad del siglo veinte como algo romántico. Nadie quiere vivir como en tiempos del huracán María: sin agua, teniendo que irla a buscar al río; bañándose en el río y llenándose de todo tipos de enfermedades de la piel, del hígado, así. Nadie quiere desayunar un café malo al amanecer y no poder echarse nada más al estómago por buena parte del día. 

La gente de mala fe en este mundo son minorías. Aún si son mayorías, la gente no actúa por lo que quiere hacer, excepto en algún que otro momento. Lograr hacer lo que uno quiere hacer es un espejismo, un ideal que no cuadra bien con la realidad. 

En ese sentido Muñoz Marín demostró ser un hombre con los pies en tierra. Lo que pasa que no hay héroes en la realidad, sino en nuestras mentes. No se puede ser las dos cosas a la vez, prócer y hombre práctico. Por eso Muñoz Marín no fue un prócer. Fue un hombre pragmático, y eso es distinto. 

¿Qué ganamos con decir que los norteamericanos nos engañaron? Eso es como producir una película en nuestra mente sin consultar con los participantes del supuesto engaño. En cuanto uno entra en el asunto ve que es más la torpeza humana, que la intención del engaño en todo el cuento.

Lo importante para nosotros no es lamentarnos por el engaño. No es tampoco determinar si hubo engaño o no. Lo importante es pensar cómo vamos a diseñar nuestro futuro puertorriqueño de manera práctica, pragmática. Eso es lo que propuso Muñoz. Ser colonia o ser estado de Estados Unidos no tiene que ver con los de abajo. La vida diaria bajo la colonia y bajo la estadidad será la misma. 

Es que los problemas económicos tienen soluciones económicas. No es asunto de arreglar la economía de Puerto Rico con soluciones políticas. Aun siendo república tendríamos los mismos problemas, las mismas cortapisas, los mismos obstáculos, a nivel del terreno.

Cierro estas observaciones con una caricatura que me inventé en el 2015, durante los primeros años del gobierno nefasto del inmaduro de Fortaleza. 





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