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Raymond Poincaré, Presidente de Francia |
Hay historias de la vida real que son más dramáticas que la ficción en novelas. Leía sobre el político francés Raymond Poincaré durante las primeras décadas del siglo 20, cuando me encontré este drama de 5&10 que demuestra que las verdaderas novelas están en la vida real.
Pero antes, un poco del trasfondo. En la Francia de 1900 había un resentimiento fuerte contra los alemanes. En 1870 los ejércitos prusianos le dieron una pela a los franceses y exigieron una fuerte compensación metálica y territorial a cambio de retirar sus tropas de las inmediaciones de París.
Los franceses quedaron desmoralizados y divididos. Para el sector de inquietudes socialistas aquello fue una oportunidad. Entonces se alzaron para adelantar de nuevo los ideales de la vieja Revolución Francesa. Pero los acontecimientos desembocaron en la tragedia de la Comuna de París, en que las tropas francesas le hicieron la guerra a su propio pueblo.
Una vez se restauró el orden y los prusianos se retiraron, el deseo por una monarquía parlamentaria se hizo popular. Sería retornar al estado de situación de la primera república antes de la destitución y ajusticiamiento de Luis XVI.
Se propuso un gobierno siguiendo el modelo de Inglaterra: el parlamento manda, pero el rey hace de foco de unidad nacional.
Pero el heredero al trono de Francia por derecho genealógico resultó un tonto. Exigió que sólo aceptaría ser rey si descartaban la bandera tricolor. Había que adoptar de nuevo la bandera de la monarquía. La oferta de los dirigentes políticos y parlamentarios fue retirada.
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Bandera monárquica francesa |
Es que los tiempos eran otros; no se podía negar la historia de ocho décadas. La mayoría del pueblo tenía simpatía hacia la monarquía. Francia era todavía un país mayormente agrícola y sus profesionales de la banca y el comercio compartían esa mentalidad. Igual que en España, el catolicismo representaba la defensa de los valores patrios.
Pero ya lo de patria, religión y tradición no se entendía de la misma manera. La bandera tricolor ya no representaba la lucha contra la monarquía, sino que era el símbolo de la nación francesa. Luego de la retirada de los prusianos en 1870, hasta los monárquicos retiraron su apoyo al posible rey.
Así se organizó la Tercera República, en la que Poincaré jugó un papel importante. Poincaré fue un político honesto. Era conservador y gozaba de la simpatía de las derechas. En cuanto tal fue un político prudente que supo mover sus fichas. Aunque fue un librepensador en su foro privado, como líder nacional defendió el catolicismo y las posiciones conservadoras y tradicionales. También fue un defensor decidido de las libertades ciudadanas, incluyendo la libertad religiosa. Se opuso claramente al discrimen contra los judíos.
Ahora, a los sucesos que son una novela escrita por la realidad. Se dieron durante el primer semestre de 1914. Un prominente líder de las izquierdas, Joseph Caillaux, dejó saber que tenía evidencia de unas negociaciones secretas de Poincaré con el Vaticano. Pronto el rumor corrió y levantó amplia indignación entre los que veían en el Vaticano una fuerza siniestra.
Caillaux anunció que publicaría la correspondencia secreta en Le Figaro. Poincaré por su parte anunció que tenía en su poder las cartas secretas de la amante de Caillaux, la mujer con la que se veía siendo él un hombre casado.
Pero para esas fechas la que antes fuera amante era ahora la segunda esposa de Caillaux. Parece que ella sintió temor y vergüenza al pensar que sus misivas íntimas saldrían a la luz pública. Se le juzgaría como una cualquiera, capaz de romper el matrimonio de una figura pública como Caillaux. Fue al periódico y mató al editor de un disparo.
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