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Washington y Albizu, Parte 1

Jayuya, 1950 - Un guardia nacional escolta dos nacionalistas
La Fortaleza, luego del intento de ataque nacionalista











Las fotos pueden verse directamente en: http://www.latinamericanstudies.org/jayuya-revolt-2.htm

Lolita Lebrón, Oscar Collazo, Rafael Cancel Miranda y otros compañeros atacaron a tiros, simultáneamente, al Congreso en sesión, la casa del Presidente, y la Fortaleza en San Juan. Entre tanto en Jayuya, igual que antes en Lares, la república de Puerto Rico existió por un momento en el tiempo, proclamada por Blanca Canales.
Analicemos.
El propósito era legítimo. Todos los pueblos tienen derecho a su libre determinación. Por eso Washington y Bolívar hicieron un llamado a las armas para liberar a sus pueblos de su condición colonial. 
Un momento. Washington no le declaró la guerra al rey Jorge III. Fue la asamblea de los delegados de las Trece Colonias, el 4 de julio de 1776, la famosa Declaración de Independencia. 
Deténgase el lector puertorriqueño. No salte a conclusiones. Sigamos pensando, buscando ver esto con objetividad. Veamos los párrafos que siguen pensando en el contraste con nuestra situación.

La Declaración de Independencia fue el resultado de un proceso de debates, con tal bloque de oposición, que provocó que Patrick Henry tuviese que levantarse a gritar, “Give me liberty, or give me death!” (“¡Que me den libertad o muerte!”).
De la misma manera, Benjamín Franklin le dijo a la asamblea, “Permanecemos juntos en este proyecto, o nos ahorcarán a todos por separado”.
El resentimiento con Inglaterra ya venía desde 1765, alrededor de los impuestos de aduanas. Los colonos de Massachussetts expresaron su descontento. Inglaterra redobló los impuestos; los colonos se reunieron en 1774, con delegados de 12 de las colonias y acordaron enviar una lista de agravios al rey.
Al finalizar la asamblea acordaron fortalecer las milicias locales y promover una discusión amplia en sus lugares de origen. Ello explica la enmienda posterior a la Constitución sobre el derecho a portar armas.
Los ingleses, de hecho, intentaron desarmar a las milicias. En abril de 1775, cuando llegaron con este propósito a Concord, Massachussetts, los colonos les recibieron a tiros. Se fija esta batalla como el inicio de la revolución. Un año más tarde, en marzo de 1776 finalmente los ingleses evacuaron a Boston, vencidos. Ya para entonces Washington aceptó el comando del ejército rebelde.
En ese contexto los delegados se reunieron y firmaron la declaración de independencia. 
Valga añadir que apenas unos meses más tarde, para diciembre de ese mismo año los ingleses habían vapuleado a los yanquis al punto que parecía que había sido asunto de una mera revuelta. Washington recogió los restos de su ejército y se acuarteló en Valley Forge. Pero gracias a su liderazgo pudo mantener la moral de sus hombres y en 1777 logró una serie de victorias que atrajo a muchos a la causa. Se ve que había una voluntad popular para luchar contra los ingleses.



Sin abundar, se notan varios puntos.
  • El levantamiento de las colonias derivó de motivos económicos, no de poéticos anhelos.
  • La revolución fue dirigida por prósperos hacendados y comerciantes que se entendía entre sí en causa común, junto a los abogados y médicos.
  • Las actas de secesión fueron declaraciones por acuerdos entre los delegados de los diversos sectores de los territorios coloniales.
  • El asunto de la revolución, el propósito de buscar la independencia fue de índole pragmático, no ideológico, aunque sí estuvo rodeado de por discursos bonitos. Pero eso era el frosting

Por contraste, en el caso de Puerto Rico:
  • No hay un consenso nacional; el independentismo es asunto de minorías. No hay voluntad política.
  • No hay motivación económica para un levantamiento.
  • Los puertorriqueños que comenzaron a disparar actuaron solos, a diferencia de los milicianos de Boston.
¿Qué podía evitar ver los párrafos anteriores con objetividad? Es que el lector avezado iba a pensar enseguida en la declaración de estadidad que buscan los anexionistas en estos días, para hacer una petición al Congreso para ser recibidos a la Unión de Estados de Norteamérica.
Es lo que me parece ver como dificultad en la idea de una asamblea nacional constituyente que declarara nuestra independencia-- o decidiese enviar una petición de estadidad al Congreso.
Pasa lo mismo. No hay consenso nacional, no hay motivación económica, eso es asunto de minorías.


Como dijo José Luis Vivas Maldonado en el texto de historia de Puerto Rico que usamos en la escuela superior: desde los sueños se escapan balas. Eso parece simpático de lejos. No así de cerca. Esto vale también para los que aspiran a la estadidad.

Aparte de eso está el tema del terrorismo. Más de uno se va a disparar contra los "canallas" a nombre de Alá -- en lucha contra las tropas norteamericanas en Afganistán, por ejemplo. Esos no son terroristas, aun si se revisten de dinamita y entran caminando en una base militar. Son soldados de una causa. Por contraste, la misma acción en una plaza de Boston, eso es terrorismo.
Nótese que el levantamiento de Jayuya pudo haberse manejado con policías estatales. Pero se hizo con la Guardia Nacional --las milicias nacionales, como en la Revolución de 1775-- quizás por motivos simbólicos, quién sabe.

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